Hay que ver cada cosa en este mundo. Algunas, las vemos en correos reenviados a todos los contactos (cosa que es caldo de cultivo para los spammers, por cierto). Como no me gusta reenviar de forma masiva, lo que vaya llegando y que merezca seguir haciendo camino lo pondré en este estocástico repositorio.
Se ha popularizado algo que llaman el plano MySpace, donde te tomas una auto-foto viéndote desde arriba, tratando de sacar el mejor ángulo de tu rostro y que favorezca tus dotes físicos. Pero, por favor, hay que tener en cuenta el entorno. Si es un baño, hay que asegurarse de haber tirado de la cadena antes de disparar el obturador.
El Perro Flaco recoge imágenes como ésta que pueden llevarte de la risa al asco y del asco al sentimiento de que todo está perdido.
Me ví está película después de leer la BlogJuan de febrero, donde aparece una reseña del blog Destripando terrones. en ese escrito se menciona, palabras más palabras menos, que esta es una película comercial disfrazada de indie o independiente. No podría reconocer la diferencia, pero sí sé que esta película dirigida por Jason Reitman, el mismo de Thank You For Smoking, no quedará en mi lista de preferencias.
Juno, interpretada por Ellen Page, es una joven de 16 años que resulta embarazada de uno de sus mejores amigos, el personaje escenificado por Michael Cera, el mismo de Superbad. Este hecho es la apertura de la historia y de el se desprenden los acontecimientos que componen el grueso de los elementos de la película. Hipocresía, moralidad, conciencia colectiva y las actitudes diferentes frente al embarazo adolescente en una sociedad como la norteamericana, donde una situación como esta no es augurio de un futuro próspero.
La toma de decisiones en una edad crítica como la adolescencia, parece ser el tema central. Se ocupa en gran parte de exponer la personalidad de una joven que hace gala de una cierta irreverencia fundad en un carácter fuerte. Los demás personajes giran en entorno como accesorios que no se resisten a la aparente claridad mental de Juno. Tal vez, lo que me apegó a la pantalla fue la selección musical, que es de mi entero gusto.
La historia, para mí, es un poco lenta y cansina, pero no deja de entretener. Sin embargo, hay puntos donde parece que no existiera un desenlace claro de la trama, para caer en un cierre donde prima la racionalidad sobre los sentimientos. Siendo un pretendido romántico, los giros de la historia no lograron despertarme y por el contrario, a cada minuto estaba más seguro de que esta película no sería una de esas que recordaría por mucho tiempo.
Dejo constancia de que a mi parecer, lo indie se ha convertido en una etiqueta para justificar la comercialización de la independencia.